En la cima de la rebelión artística

0 Comment

albertcamuscentroamericacuenta

Por Eduardo Flores Arróliga*

Para el ser humano la guerra ha sido significativa en los cambios sociales, políticos y culturales. La justificación del acto bélico da qué pensar cuando la represión del poder sigue repitiéndose a través de los siglos. Cambian los territorios, los personajes y los motivos de las luchas armadas, pero no cambian las consecuencias que produce la aniquilación de los otros. Esos que llamamos enemigos, extranjeros o que sencillamente no pertenecen al canon establecido de un país, cultura o religión.

Frente a estas consecuencias, artistas e intelectuales han reflexionado sobre el oprimido y aquellos que no tienen voz para defender sus derechos. Algunos teóricos han justificado la necesidad del conflicto armado como mediación del dinamismo histórico que vive un pueblo o región. Otros intelectuales y filósofos han detectado en el asesinato lógico la síntesis del nihilismo que occidente ha construido y que en la primera mitad del siglo XX se resumió en dos grandes guerras. Entre ellos, el escritor de novelas, ensayos filosóficos, dramaturgias y artículos periodísticos, Albert Camus combatió contra toda acción que acredita el homicidio y todo tipo de represión social.

Atravesado por ambas guerras mundiales, Camus es ejemplo del escritor comprometido con la belleza de su arte y el servicio con su comunidad. De origen francés y de nacionalidad argelina, vivió desde su infancia el sentido de desigualdad y discriminación social. Descubrió su pasión por la literatura a temprana edad, entre la pobreza y la soledad aprovechó las oportunidades que la educación como becario podía ofrecerle a un chico del número 93 de la Rue de Lyon del barrio popular Belcourt en Argel. Hijo de una femme de ménage [mujer de limpieza]. Listo y atleta, sus vecinos pensaban que podría convertirse en un buen maestro para la ciudad. Pero el horizonte de Camus era otro y decidió comprometerse con su pasión literaria.

En París, se dio a conocer en los años 40′ por su literatura y filosofía sobre el absurdo de la condición humana, resumido en la figura de Sísifo. Personaje de la mitología griega que representa la lucha constante del individuo contra el mundo irracional. Sísifo cumple el castigo impuesto por los dioses, subir una piedra hasta la cima de una montaña, repitiendo este absurdo proceso una y otra vez.

En este mito Camus busca el sentido y el valor de la lucha constante por encontrar un significado a la irracionalidad de la vida a través de la creación artística. Acción necesaria cuando la crisis y la desesperación arremeten contra la sociedad. Su lucha fue desde la trinchera de la escritura, en él encontramos el ejemplo del intelectual orgánico que asume el peligro de la palabra en situaciones de riesgo.

Su pensamiento fue acorde con su vida, aceptó sus logros literarios como sus errores políticos. Crítico de la academia dejó la parafernalia conceptual que abrazaban algunos de sus contemporáneos, como el filósofo Jean-Paul Sartre, para profundizar con sencillez literaria en la complejidad del ser humano.

Camus, en su discurso filosófico acentuó el carácter de realidad primera de la rebelión, la cual se opone al suicidio porque el suicidio busca oponerse al absurdo, mientras que la rebelión lo sostiene sin resignarse. Para él, vivir significa preservar el sentimiento de lo absurdo, así se establece la relación con la rebelión. El filósofo colombiano, Rubén Maldonado, en su tesis doctoral Absurdo y rebelión sugiere que la ecuación de Camus es absurdo, entonces rebelión, frente e pseudas-ecuaciones que abogan por el absurdo, entonces suicido del individuo y absurdo, entonces asesinato del colectivo que según él respaldan al nihilismo. Hecho que se vio representado en la construcción de los campos de concentración Nazi y los campos de trabajos forzados de la Unión Soviética, por mencionar algunos de los muchos ejemplos de represión que ha vivido la humanidad.

Es interesante saber cómo la literatura ha tenido su incidencia frente a escenarios de guerra y represión social. Deudor de la filosofía de Nietzsche dice que la obra de arte mantiene la tensión frente al mundo, porque Camus no buscaba una receta que solucionara los problemas de su tiempo, pero sí que denunciara los crímenes que se cometen en nombre de la historia y el pueblo.

Se trata de un escritor clásico y aún peligroso, confiesa su biógrafo Olivier Todd. Sobre su obra algunos críticos etiquetan a Camus como escritor y no filósofo, pero conste que su tesis de Estudios Superiores fue sobre Plotino, titulada Metafísica cristiana y platonismo. Lo que pasa es que autores como él no se pueden etiquetar fácilmente, su obra no lo permite porque incursionó desde diferentes dimensiones del pensamiento humano, haciendo de la escritura el medio para plasmar lecturas reflexivas y críticas. Y es que según sus biógrafos Para conocer a Camus seis nombres pueden constituir otras tantas claves: Plotino, Pascal, Nietzsche, Dostoievski, Jean Grenier y André Gide. Así mismo René Char, Stendhal y Descartes.

El significado de su moral aparece frente a un pesimismo de la existencia humana, inviable, cuando su única salida es el dolor absoluto. Es ahí cuando aparece el creador absurdo que rompe con las normas morales que impone la cultura occidental para contemplar la belleza de este único mundo. El auténtico rebelde que no desea jueces sino creadores de la palabra crítica.

Su obra, en tiempos de asesinatos sistemáticos, conduce a preguntarnos si en esta época ¿Se está dispuesto a combatir o a dar la espalda al contexto social y político?, ¿cuál será la trinchera a elegir?, ¿qué se entiende por acción en un mundo donde las revoluciones, las revueltas y movimientos se truncan, convirtiéndose en imágenes idealizadas y acciones de panfleto que alimentan discursos trasnochados? Preguntas necesarias cuando los conflictos aún se solucionan con los ojos de la indiferencia. Actualmente el crimen lógico continúa, no de la misma forma que décadas atrás. Quizás sea peor, porque los tentáculos que manosean el poder de manera negativa siguen creciendo. En este caso es importante ser estratégicos y actuar, hacia eso invita la rebelión de Camus. Autor que enunció que la reflexión se crea en silencio, rumiando las ideas diría Nietzsche.

Por eso, cuando nos sintamos preparados para liberar nuestro pensamiento que sea con fuerza, pero sobre todo con astucia, porque el escritor comprometido con su época sabe que en el campo de las letras no se debe promover la mediocridad, porque escribir no significa entretener, significa pensar.

En América Latina, el autor de La peste ha influenciado a diversas generaciones de escritores. En él reconocen ese compromiso por el sentimiento trágico de la palabra. Sus obras siguen editándose y debatiéndose con vigor y entusiasmo. Esta vez, el V Encuentro de narradores Centroamérica Cuenta, que se efectuará en Nicaragua mayo de 2017,  será dedicado a Camus y a su contemporáneo, André Malraux. Ambos son autores que han penetrado con su arte en territorios centroamericanos, región donde la violencia sigue incrementándose y su literatura persigue, constantemente, la cima de la rebelión artística.

* Eduardo Flores Arróliga (Nicaragua, 1989).
Investigador y docente. Maestro en Filosofía de la Universidad Iberoamericana, México, D.F. (2016). Ha realizado investigaciones sobre la novela histórica de Nicaragua y la obra filosófica de Xavier Zubiri. Obtuvo una beca de excelencia académica por el Gobierno de México (2014-2016). Ha publicado en revistas y periódicos nicaragüenses sobre filosofía, literatura y educación

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail